Archivo de la categoría: Canciones

Good Rats — «The hobo»

«I’m a hobo, no account, living free!» / «Soy un vagabundo, sin cuenta corriente, ¡vivo en libertad!».

Manando de la enardecida garganta de Peppi Marchello, las proclamas de este tremendo single son de esas que se meten en la sangre haciéndola hervir, despertando cualquier tipo de (faux) rebeldía que quede arrinconada en nuestro espíritu. Más ahora que las lecturas en clave metafórica (o no tan metafórica) de las noticias financieras que inundan la actualidad se disparan automáticamente.

En estrecha parentela con una numerosa familia de sonidos, tales como los de Grateful Dead, Kiss, Frank Zappa o Alice Cooper, Good Rats son recordados mayoritariamente por su segundo álbum, Tasty (Warner Brothers, 1974), una colección bien ponderada de hard rock FM con la que hicieron su pequeña cumbre de una popularidad, que nunca fue mucho más allá del animoso público local de Long Island (fervor que aún hoy mantiene con envidiable lealtad hacia las diferentes reencarnaciones de las Ratas).

Es sin embargo su debut homónimo de 1969 (Kapp Records) el que contiene mayor carga psicogarajera, tendiendo puentes entre un soul ácido arreglado con excelentes armonías vocales y un hard rock protopunkarra, de forma similar a sus vecinos The Illusion (también con raíces italoamericanas) y quizá más al Alex Harvey de Roman wall blues, pero con el ingrediente especial de Marchello en la composición y la voz principal. Un álbum de obligado descubrimiento o repaso que está entre lo mejor del género.

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Reediciones: B.F. Trike, Tin House, Neil Merryweather, Cargo y Cosmic Dealer.

Buenas noticias para los habitantes de la burbuja heavy-psych. En los últimos meses se están sucediendo reediciones de algunas de las joyas de la corona y otras rarezas interesantes, he aquí 5 muestras. No sabemos si todas son oficiales, pero algunas de ellas se editan por primera vez en vinilo. Si veis algo que os gusta encomendáos a vuestro dealer habitual con presteza, nunca se sabe cuándo será la próxima vez que salgan de fábrica…

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Aries — «Dilo mañana»

Reencarnada en Aries, Isabel Fernández Reviriego continúa la chispa más interesante de Charades, esa que arrebató sus últimos dos discos en un acertado giro estilístico, culminado en el portentoso Revolución solar. Tiernos e inocentes como un corderito lechal electroacústico, el sonido y la voz que oímos revisten sin embargo historias más agrias que dulces. Son nanas para heridas a medio cerrar, soplidos con los que aliviar el escozor.

«Dilo mañana» es una de las mejores canciones de la colección personal de Isabel y por tanto de este evocador La magia bruta (Bcore, 2012), junto a mi semiconfesable favorita «Tierra suave», esta última quizá más por el atrevimiento de introducirla en el tracklist definitivo que por sus leves semejanzas con el Terry Riley de Shri camel, uno de mis fetiches. Sin duda ha encontrado su voz, pero ojalá Isabel se atreva algún día a crear otra encarnación con la que personificar ese talento para la composición instrumental y minimalista, sería un placer escucharlo.

Allvoxman.

Kim Fowley — «Reincarnation»

A reeditarse el próximo 26 de abril por el sello parisino Klimt, el debut del mito angelino en Tower Records —la subsidiaria tacaña de Capitol para sus apuestas menos seguras— no está entre mis LPs favoritos de sus poco transitados inicios como artista, de los cuales prefiero subproductos como Good clean fun (Imperial, 1969) o Born to be wild (Imperial, 1968) sin ir más lejos. Se esconde en algunas de esas psychploitations, baratijas pinchables, el goloso elemento de la diversión adolescente, nostálgico placer en la edad adulta.

No obstante entre los pasajes de Love is alive and well (1967) destaca la que también sería cara B de su único single extraído, «Reincarnation». Una perfecta reproducción garage-psych, ejecutada con solvencia en la voz y primor en la guitarra rítmica. Otra muestra de su habilidad como urraca de referencias pop, ese acorde arramplado de «A hard day’s night» que cierra la intro y el primer estribillo, y que da pie al receso con aroma a mística oriental con el que concluye reblandecido.

Allvoxman.

Ry Cooper — «The life game»

Incluida al final del tracklist de la reedición en CD de The psychedelic moods que publicara Fallout en 2006 se encuentra esta agradable sorpresa. Cara B de «1983», «The life game» se edita vía Musicor en febrero de 1966 bajo uno de los seudónimos de Marcus «Rusty» Evans (Ry Cooper [sic] en esta ocasión), intérprete y compositor folk proveniente del Village neoyorquino que pocos meses después dirigiría el proyecto de estudio The Deep, grabando el mencionado LP para Cameo-Parkway. Este es presentado en su cubierta como heraldo psicodélico, ambiciosa promesa que no se cumplirá en su interior, un producto curioso pero poco brillante lastrado por pasajes imprecisos y relleno seudopsicodélico.

«The life game» se beneficia de la transición nunca completada por su autor entre la canción protesta y la psicodelia (hibridación también presente en algunos cortes de The pyschedelic moods), conjurando en sus versos una desafiante, iracunda reividicación personal. Empapado en rabia protopunk, Evans escupe su letra con el inmisericorde desprecio de una siniestra versión de Dylan, cabalgando sobre intrincados ritmos de garaje «africano» a lo Seeds, enriquecidos con laberínticos riffs, un fuzz muy bien dosificado y ese alienígena arreglo de guitarra que salpica los estribillos.

Allvoxman.

Sound Foundation — «Morning Dew (Walk Me Out In The)»

Uno de los efectos secundarios del abuso musical al que algunos nos abandonamos tiene lugar en brazos de Morfeo, cuando el subconsciente acaba vomitando no solo imágenes sino también melodías. En ocasiones llegan a ser incluso temas propios con arreglos y letra incluidos, para sorpresa del improvisado compositor durmiente.

Esta vez fueron las melodías de los coros, y no el despiadado ritmo, el fuzz in crescendo, o los rebosantes metales de este aerolito brass rock soul psych de Sound Foundation (Las Vegas), protagonista de su único single y apertura de su único y homónimo LP (1971), quienes hipnotizaron mis sentidos. Fue hace pocos meses, me encontraba en esa estrecha linde entre la vigilia y la inconsciencia cuando empecé a oír su eco: «Da du de yee yaa la laaa laaaaaaa… », incapaz de identificarla. Tal era el bucle del tintineo que tuve que levantarme de un salto para buscarla en mi archivo; no pude parar hasta que di con ella, claro está.

Allvoxman.